LA FUENTE DEL RECUERDO

LA FUENTE DEL RECUERDO

martes, 13 de julio de 2010

DEL PASADO REMOTO, LA ESENCIA DEL PRESENTE



Por: FABIO ALFONSO RODRIGUEZ 

Uno de los privilegios que la vida me ha otorgado, es haber estado cerca de proyectos intelectuales de altura y dimensión histórica de importante relevancia. He acompañado con orgullo al Maestro Otto Morales Benítez en esa senda de la investigación durante varios años. Éste libro  “Derecho precolombino: raíz del Nacional y del Continental”, hace parte de esa travesía. La obra surge como resultado del exhaustivo trabajo de investigación del Doctor Otto Morales Benítez, para acceder a su exaltación como Miembro de Número de la Academia Colombiana de Jurisprudencia. 


Son casi seiscientas páginas donde se hace un recorrido por los senderos del pasado precolombino para destacar como la estructura social de las comunidades primitivas, en la tierra americana, tenía una normatividad mediante la cual se ordenaban y reglamentaban los más disímiles aspectos de su convivencia, llegando a constituirse en un andamiaje jurídico de vital importancia en la historia americana. En la obra destaca el Doctor Morales Benítez dos tesis de fondo: primero, la validez del postulado enunciado desde comienzos del siglo XX por intelectuales americanos de la talla de Germán Arciniegas, Leopoldo Zea, Víctor Raúl Haya de la Torre, entre los más importantes, de que el Derecho en América no surgió como una consecuencia de la llegada de los europeos y que por el contrario, lo que allí se produjo, fue un “encubrimiento” de la dinámica del desarrollo precolombino, en el cual caben fundamentos y principios claramente jurídicos; segundo, la riqueza conceptual y la fuerza de la costumbre, de las reglas y normas precolombinas, que aún, a despecho de la imposición europea, hubo de ser tenida en cuenta para hacer posible la Conquista y que subyacen y se consignan en las llamadas Leyes Indianas, donde se conservaron usos y costumbres, sanciones y penas, formas de organización y jerarquías del ancestro cultural indígena, ante la imposibilidad de borrar de un solo tajo esos siglos de convivencia natural, que se habían desarrollado en tierras americanas.


Sin duda el conjunto de la obra refuerza con vigor el pensamiento intelectual de Morales Benítez y circunda con énfasis histórico la dinámica de su preocupación indoamericana, cuya columna vertebral ha sido construida a través de casi un centenar de libros publicados en su prolija vida, y que tiene como fundamento la tesis del mestizaje como marco de identidad continental.


“Derecho Precolombino: raíz del Nacional y del Continental”, es un encomiable esfuerzo hecho realidad a través de nueve capítulos con densa información de aspectos claves de la historia americana, desde la óptica de la ciencia jurídica. Se revelan, con erudito análisis, la preponderancia normativa y moral de las dos Biblias indoamericanas “Yurupary” y “Popól Vuh”. Se acude para ello a destacar los fundamentos que hacen posible la tesis de darle la connotación a un escrito y categorizarlo como una Biblia, en sentido filosófico que el término requiere. En el caso de Indoamérica se reconoce la validez de los dos escritos mencionados como pilar para ubicarlos en esa dimensión. De paso se hace un análisis detallado de sus correspondientes contenidos.


Páginas importantes, dedica Otto Morales Benítez, a rememorar la lucha por la identidad indoamericana propiciada sobre todo en las primera décadas del siglo XX por intelectuales de la talla de Germán Arciniegas. Es un capítulo, donde el velo de la historia se corre para dar paso a la nueva visión del mundo propiciada por el aporte de América a Europa y de paso al encubrimiento de que fuimos objeto.


No podía faltar el estudio sobre la obra de dos grandes escritores y luchadores que dieron luces en épocas oscuras del sometimiento europeo: Garcilaso de la Vega y Guamán Poma de Ayala. Ellos por vertientes diferentes contribuyen a crear un paisaje más humano y real de la verdad histórica del continente. Otto Morales Benítez, consciente de ello, dedica un capítulo al análisis de la importancia de la vida y de la obra de cada uno de ellos. Son páginas de una riqueza emocional y de justeza histórica.


Otro valioso aporte del libro, es el rescate de la lucha del Cacique Turmequé como precursor de la defensa denodada de la dignidad de los ancestros culturales y humanos, en épocas de oscuras arbitrariedades. Sus Memoriales constituyen entonces un capítulo más que va cohesionando el tránsito hacia la independencia. Tres elementos son esencia de discernimiento histórico sobre la vida y obra de don Diego de Torres: el jurídico, a través del cual se surte un largo proceso de acciones ante la Corona española, con argumentos de una solidez intelectual encomiable; lo social, como premisa de la defensa persistente que el Cacique Turmeque hizo de la condición americana, como núcleo social y el aspecto político en la denuncia permanente del atropello y la injusticia de un régimen de oprobio, como el que se ejercía en América.


Exhaustivo es el recorrido que hace el autor para desentrañar los elementos jurídicos que caracterizaron la comunidad precolombina. Para ello diseña un capítulo donde se estudian las diversas tribus; inicialmente las colombianas: Muiscas, Chibchas, Taironas, Quimbayas, Paeces, Quillacingas, Pijaos, Tunebos, las del Valle de Upar, etc. Acude entonces a referentes de antropólogos, cronistas de indias y los pocos sacerdotes evangelizadores como Pedro Claver. Además, accede a los Códigos vigentes en la época precolombina. Constituye el material documental un aporte valioso a configurar esa historia que la obra de eurocentrismo quiso borrar. Se develan entonces, importantes aspectos normativos, en direcciones diversas de la temática del Derecho actual. Inclusive se llega a vislumbrar aspectos relativos a Derecho de familia, comercial, laboral y sin lugar a duda penal. La huella es más rica, en la medida en que Morales Benítez estudia y descubre el telón de fondo de las cuatro grandes culturas y sociedades americanas: Maya, Azteca, Inca y Muisca. El apoyo teórico recoge a intelectuales como don Miguel Triana, Ezequiel Uricohechea, Germán Arciniegas y otros importantes. También se refuerza en Rousseau, Norberto Bobbio y variados hombres de la ciencia jurídica y de la sociología universal, para dar prueba de la valides de la condición jurídica precolombina. Igual acontece con las tribus del continente; Mayas, Aztecas, Incas y las tribus de la Patagonia. Es pues, una mirada global por el mundo indoamericano de la época precolombina donde de funda la tesis de fondo de libro de Otto Morales Benítez en el sentido de que el Derecho ya existía antes de la llegada de los Europeos. Además es un libro que produce honda emoción y un orgullo sobre el valor histórico de pasado remoto de esta América precolombina. También hay una nostálgica sensación de desarraigo.


Es necesario destacar también el llamado que hace el autor a los académicos, intelectuales, universidades e investigadores para volver la vista a esa época y desarrollar estudios de esa verdad histórica oculta y desconocida como fundamento de la identidad latinoamericana.


Este libro, fue motivo de exaltación en la sesión de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, en el acto de recepción de Otto Morales Benítez como Miembro de Número de dicha institución

 

viernes, 9 de julio de 2010

UN VERSO…. UN POEMA.. RONDA LA CIUDAD….













Por: ANGELA ESTEBAN*

Pensar a Bogotá, sin la huella de la poesía, es desconocer la importancia que éste género de la literatura representa en el ideario colectivo de la cuidad.

Como un fantasma, especialmente en las antiguas calles de la Candelaria, ronda ese sabor de tertulia literaria que fue característica del movimiento literario de finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando la esfera del tiempo libre no había sido ocupada por el desarrollo tecnológico, es decir la radio, la Tv, el cine y más reciente los medios virtuales de comunicación.

La “Gruta Simbólica”
No en vano, la ciudad, fue llamada “La Atenas Suramericana”, frase atribuida al escritor argentino Miguel Cané, quien en 1883, en un recorrido por Bogotá, se asombra del nivel intelectual que se respiraba en la cuidad, especialmente, al rededor de la tertulia literaria llamada “La Gruta Simbólica”, que para algunos investigadores, está considerada como la transición entre la reunión familiar y la actividad pública de la poesía. Sus contertulios fueron, poco a poco, llenando espacios de la ciudad para sus actividades literarias y la lectura de sus versos. Bares, cantinas y piqueteaderos, como “La Botella de Oro”, “La Rosa Blanca”, “La Cuna de Venus”, “La Gata Golosa” y especialmente “La Gran Vía”, se convirtieron en centro de la actividad cultural de la época . Puede decirse que es un período de oro en las letras de la ciudad y del país, nombres como Rafael Pombo, José Asunción Silva, José María Vergara y Vergara, José Eustasio Rivera, Tomás Carrasquilla, hacen que la ciudad sea conocida y mirada con respeto en el ámbito internacional.

Después de un largo proceso de guerras civiles en el siglo XIX, el siglo XX, inicia con un ambiente de paz relativa, dominada por las ideas conservadoras. El arte y particularmente la literatura se vuelve centro de debate estético y político. “Los Nuevos” dieron a la ciudad una actividad más reposada de la creación literaria, y su ejercicio literario se hacia más desde la prensa y en la revistas especializadas.

La ciudad comienza a notar un cambio en su modelo de desarrollo. Las librerías irrumpen como espacio de encuentro de los poetas y escritores y aunque persistía la costumbre de la tertulia, ésta se hizo más frecuente en los cafecitos de la carrera séptima, donde al calor de un tinto, en las horas de la mañana se reunían poetas y políticos a debatir las cosas del diario acontecer. "Los Nuevos" se concentraron en la edición de su revista. El poeta Rafael Maya al declararse miembro de esta agrupación dice: “hago parte de esta generación por edad y por el espíritu y por el desprendimiento estético”. Juan Gustavo Cobo Borda dice que la generación de "Los Nuevos" es la expresión de la gente joven que se apresta a tomar el poder, bajo el pretexto de renovar las letras patrias.

Los “Piedracelistas”
Hacia 1930, aparece un nuevo grupo de poetas y escritores que toman el nombre de Piedra y Cielo. "Los Piedracelistas", publican un total de siete cuadernos, impresos en los talleres de la editorial Centro de Bogotá, bajo el auspicio del poeta Jorge Rojas. Este es un período de mucha actividad política en la ciudad de Bogotá, epicentro del acontecer nacional, el Partido Liberal acaba de asumir la presidencia, después de 40 años de mandatos conservadores. La llamada “revolución en marcha“ agita todo el andamiaje cultural, la ideas de renovación, van desde la postura de Germán Arciniegas en contra del daño causado a América por la conquista española, hasta la novedosas tesis jurídica de Jorge Eliécer Gaitán y las reformas en la educación y en el modelo económico. Bogotá se vuelve más cosmopolita, y a su vez se entroniza la radio como medio vital de comunicación. Cobra auge la vida intelectual en la Biblioteca Nacional, con tertulias, lecturas de poemas, y el Teatro tiene asomos de vitalidad.

El café “El Automático”: La bohemia del arte
El Café Automático, ubicado en la Avenida Jiménez entre la carrera quinta y sexta, convirtió, en 1948, en el lugar de encuentro y discusión de artistas, poetas, políticos y periodistas. Personalidades como Jorge Zalamea, Henando Téllez, Germán Espinosa, Rogelio Echavarría, Alejandro Obregón, Fernando Botero, Omar Rayo, Ignacio Gómez Jaramillo, Juan Lozano y Lozano, Arturo Camacho Ramírez, Luis Vidales, Jorge Gaitán Duán y León de Greiff entre muchos otros, encontraron en este espacio un refugio para discutir y debatir acerca del régimen político de la época, los movimientos artísticos y la literatura. Aunque no era usual la asistencia de mujeres, los asistentes recuerdan la presencia de Emilia Umaña, Lucy Tejada, Dora Castellanos, Maruja Vieira, Judith Márquez y Cecilia Porras. Entre los antecedentes del café había personajes y muchos políticos, lo que llevó a que se convirtiera en algo más importante que un ambiente literario. Fue allí donde produjo la simbiosis entre política y literatura

La generación de “Mito”, realidad convertida en poesía
Al iniciarse la segunda mitad del siglo XX, la situación política estaba signada por el fantasma de la violencia en los campos y en las ciudades. En Bogotá el acontecer cultural, particularmente la poesía, tiene un sentido más realista y menos espiritual. La inspiración poética se basa en hechos de la cotidianidad, recreados por el lenguaje poético. Surge la literatura del testimonio de la violencia. Bogotá deambula como una mujer sumisa en pos de su príncipe azul, lo hallará en primer lugar en la cátedra universitaria y en las revistas culturales y de debate en torno a la crítica del arte. La generación de “Mito” , se reconoce como los escritores e intelectuales congregados alrededor de la revista “Mito”, fundada en 1956 por Jorge Gaitán Durán. La prensa, particularmente el periódico “El Tiempo” y “El Espectador”, despliegan una importante actividad cultural en sus magazines dominicales. La cultura de Bogotá se filtra con el acontecer del mundo en esta materia, gracias a estos espacios de la prensa. “Mito” tuvo la característica de que en su mesa se sentaron a más de los poetas, importantes intelectuales iberoamericanos, pero también académicos, historiadores, y gentes con un alto interés cultural. Se pueden destacar entre lo más representativos de esta generación a Jorge Gaitán Durán, Eduardo Cote Lamus, Alvaro Mutis, Fernando Charry Lara, Héctor Rojas Herazo.

El Nadaismo” y la apología del sexo y la marihuana.
La década de los años 60, marca toda una senda de cambios en el mundo. La revuelta de los estudiantes en París del 68. La protesta de los estudiantes norteamericanos en contra de la guerra en Vietnam, y la aparición del “Hippismo” como forma de vida frente a dinámica política del mundo, signada por la “guerra fría”. Bogotá no es ajena a estos fenómenos, y las comunas de hippies hacen su aparición, inicialmente a lo largo de la calle 60 entre carreras séptima y carrera trece. Allí, el germen de la vida comunitaria, se plasma en los toldos que jóvenes instalan en el parque de la 7ª con calle 60 y donde al ritmo de la Marihuana y del LSD, hace suya la consigna de “Hagamos el amor y no la Guerra”, que fue el grito de rechazo de los jóvenes norteamericanos frente a la guerra de Vietnam. Posteriormente y como consecuencia de fuertes enfrentamientos policiales, el gobierno opta por concentrar las “comunas” en una calle estratégica entre la carrera 7ª y la carrera quinta, con calle 34, calle contigua al actual colegio Camilo Torres. El arte hizo parte de esta corriente en su aspecto material a través de la artesanía en su indumentaria y desde el espiritual con su proclamas de ruptura con la sociedad del momento, pero que casi siempre estaban marcadas por el escándalo, que era una constante frente a los valores morales tanto religiosos como políticos y culturales. El primer manifiesto de Gonzalo Arango en la ruta de Jean Paul Sartre hace eco de la frase. “el hombre es una pasión inútil”. Los más sobresalientes escritores son: Gonzalo Arango. Jota Mario Arbeláez, Elmo Valencia, Jaime Jaramillo Escobar (X504), Amilcar Osorio, Humberto Navarro, entre los más importantes .

La generación de “Golpe de dados”: el oficio poético de síntesis
Los poetas postnadistas, de la década de los años 70, van recogiendo la enseñanzas y experiencias de de sus antecesores, la postura rebelde irónica del nadaísmo y la intención realista de Mito. El llamado “Boom latinoamericano”, marca la senda de la novela y del cuento. La poesía propugna por una búsqueda que le permita mantenerse en una sociedad cada vez más permeada por la irrupción de los medios masivos de comunicación. La televisión y por la dinámica de la farándula, con lo cual la poesía subyace en un mundo cada vez mas estrecho y alejada del oído de la sociedad. Algunos autores señalan que esta generación también puede llamarse de los poetas clandestinos, también suele asignársele el nombre de contemporáneos, los más destacados son Elkin Restrepo, William Agudelo, Henry Luque Muñoz, Álvaro Miranda, Augusto Pinilla. David Bonells, Darío Jaramillo, Giovanni Quessep, Juan Manuel Roca, María Mercedes Carranza, Piedad Bonells, Anabel Torres, William Ospina, entre otros.

Actualmente los creadores de poesía no se agrupan en ningún movimiento, por lo menos no se ha marcado una tendencia en ese sentido, sin embargo el contenido de sus versos es más libre de ataduras con las normativas de la estética que impuso el modernismo y desde el punto de vista temático también es más versátil y aborda una mayor riquezas de opciones.

La ciudad tiene un aroma de eucalipto, que flota en el ambiente y que viene acompañado del recuerdo de los versos que sus callejones, sus mujeres, sus casas, sus gentes han hecho inspirar a ese cúmulo de poetas, que han tenido renombre universal. La poesía esta ligada a la vida y a la memoria colectiva de Bogotá, recorre sus calles como un fantasma a la caza de nuevos versos, para ser entregados a la sociedad en foros, concursos, encuentros, festivales, en la red, en el sitio donde haya un oído y uno ojo dispuesto a disfrutarlo. La poesía esta viva... ¡Viva la poesía”.






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* Angela Esteban. -Ibague- (Tolima)- Facultad de Derecho Universidad Católica de Colombia







miércoles, 30 de junio de 2010

EL RINCON DEL CUENTO

LA LINEA SIN FIN


Por: Fabio Rodríguez

La penumbra invadió la habitación, sobre la mesa una rosa roja, al fondo, un viejo equipo de sonido dejaba escapar las notas de una melodía de Gilberto Santa Rosa. Con la destreza de un felino, se deslizo entre las sombras, depositó su ropa en el solterón, se coloco la pijama y fue a sentarse junto a la ventana como todas las noches. Entre sus manos, las hojas frescas de eucalipto que frotaba y luego olía con ansiedad. Su aroma iba impregnando el cuarto. En los últimos días, éste ritual se repetía con rigurosa puntualidad. Era una forma de ambientar las circunstancias que le permitieran tener contacto con la mujer que en sus sueños, aparecía cada noche, desde las dos semanas anteriores. Recordaba que la primera vez que lo visitó, traía una blusa negra con escote de tipo bandeja que dejaba al descubierto parte de los hombros, su piel era tersa como un durazno, y exhalaba un delicioso aroma, casi embriagador. Sus ojos tenían esa profundidad que se percibe en altamar, cuando le miraba, sentía una especie de desnudez espiritual, como si le indagara y a la vez le advirtiera que ella sabía todo respecto a él. Ese primer encuentro fue ameno, la noche era cálida, ella mantenía una postura serena, casi altiva, tenía, en sus ademanes, una actitud de seguridad, de dominio propio que le infundía a la charla una sensación relajante, sonreía por lo general con agrado, y cuando el comentario se cargada de humor, reía de forma natural dejando al descubierto toda la sensibilidad interior que era mezcla de inocencia y a la vez de perspicacia. Su risa tenía esa inocencia casi infantil y sin ataduras, limpia espontánea, que contagiaba y admiraba a la vez. Algunas veces la conversación se centró en sus aficiones musicales. Supo entonces que la música tropical, particularmente la salsa el fascinaba. La noche transcurría, él se sumía en una especie aletargamiento. La miraba con persistencia y su hermoso rostro se filtraba por los poros y se incrustaba en su alma.

Cada noche, la ansiedad era el denominador común. Antes de cada encuentro con ella, el ritual de preparación se hacia más complejo, pues cada charla le permitía conocer detalles acerca de ella, y los utilizaba para agradarla, para prolongar esas visitas furtivas, tratando de eternizar en el tiempo su presencia.

A medida que pasaban la noches, él sentía que en su ser se desbordada toda la poesía, que desde su interior un volcán se agitaba sin parar, casi a punto de explotar. No escatimaba esfuerzo y dejaban que la magia de su imagen le invadirá el alma y le tatuara esos versos en el corazón:

Te descubro a cada instante
mi sombra, mi látigo, mi cruz
mi deliciosa rosa fragante
mi guía de amor lejano, fuego y luz.
Te descubro con mis sueños gastados
con mis retazos de días agotados
y como en un oasis de silencios
mis manos, te beben hermosa fantasía.

A veces sufría, cuando observaba que ella tenía aflicción, ese manto de tristeza que se posaba, opacando el brillo del cielo en sus ojos. Pocas veces ella acepto hablar de eso, y se mostraba evasiva, o simplemente contestaba “bobadas mías”. Él había aprendido el lenguaje del corazón y sin duda casi siempre había en esa actitud, allí, una aflicción de amor, tal vez un desencanto, un amor no correspondido que la atormentaba, y entonces se le veía distante, fría, cargada de monosílabos, pero siempre le negó que tuviera una pena de amor, o mejor que estuviera enamorada de alguien. Y de nuevo él echaba mano de su verso para no perderla, para que su sueño siguiera siendo realidad:

Una noche de horizontes ajenos
sin firmamento, ni estrellas
tiene aroma de olvido y naufragio,
mientras en lontananza tu huella
se aleja... se aleja... se aleja...

Fueron muchas noches, todas terminaban con un poema, y la mañana como una esperanza de volverla a ver. Era sin duda su Musa, como había llegado no lo sabía, pero estaba allí y eso era suficiente, vivía para esos encuentros, su creatividad estaba al ciento por ciento, la disfrutaba; escribía arrumes de cosas, las tiraba al cesto de la basura, las volvía a escribir y de nuevo al cesto, luego se reía a carcajada batiente, hasta que al fin algún escrito se quedaba y era testimonio de sus sentimientos. Se tornaba feliz y volvía a renacer.

Ella en tanto le tomaba confianza, y daba la impresión de que disfrutaba de su compañía, llegaba puntual, tomaba la rosa roja, se quitaba el saco de lana y se sentaba frente a él. Desde allí le saludaba, enviándole un beso, soplando la palma de su mano. La conversación fluía: las tormentas de lo cotidiano, la interioridad del ser humano, las destrezas contra la aflicción, terapias de meditación para elevar el estado de ánimo, los comentarios jocosos, a veces solían intercambiar retazos de canciones y mil cosas más. Las palabras se hacían más íntimas y la confianza tenía aroma de afecto. Cada nuevo encuentro era oportunidad de plasmar en el papel un nuevo verso:

Esta noche te busco entre mis recuerdos
te presiento ardiente entre mi piel
en el camino de mis versos.
Es posible que esta madrugada
llegues aquí, radiante y victoriosa,
invadiéndolo todo, desde tus ojos
desde el paraíso de tus sentidos.

Él había tomado la decisión de prolongar, esos encuentros y hacerlos mas frecuentes, se había propuesto buscarla al día siguiente para compartir esas horas de atardecer que nunca habían sido posibles, pues sus encuentros siempre se sucedían en el horizonte del manto de la noche.

La Tarde se había teñido de gris, los nubarrones eran, en aquella época del año, comunes a esa hora, más tarde sin duda, una llovizna empezaría a danzar en medios de los paraguas, filtrándose al piso, con febril malicia. La inquietud era el denominador de su estado de ánimo aquella tarde. Sabía donde era posible encontrarla, por algunos comentarios en noches de diálogos prolongados tenía la información de la hora a la cual saldría para su casa, Ella le había contado muchas veces esa rutina, tomar el transporte al salir en la tarde. Decidió apostarse en la estación del trasmilenio para esperar allí el momento en que ella abordaría el transporte. La hora y la lluvia, que se acrecentaba, iban poco a poco congestionado la estación, a veces la muchedumbre se hacia insoportable y le entonces le asaltaba la duda de que ella no llegara allí ese día, sin embargo se reconfortaba pensando que en la noche le vería de nuevo, también era motivo de preocupación que en medio de tanta gente, no la pudiera ver, entonces se ponía alerta y tomaba una actitud nerviosa. La cual no pasaba desapercibida para la gente que a esa hora transitaba. No había lugar a dudas, el aroma de su piel se podía palpar a metros, su sonrisa, el tono de su voz, su sensual figura sus ojos profundos, no, no podía pasar desapercibida, su cabello abundante con el cual jugueteaba de manera coqueta, se podía percibir en la distancia sin equivocación, y su infinita y contagiosa alegría que era un himno alegría a la vida.

Entre el bullicio de la gente, se percato de su presencia, con rapidez de felino, como si se le fuera a escapara se acercó. Era tal su alegría, que su actitud se torno fuera de control. Hablaba sin parar, atropellaba las frases, con extremada ansiedad. Luego se reía, la contemplaba, le recitaba versos de los tantos que había escrito, volvía a hablar sin parar, y de nuevo reía. Era una imagen mezcla de desesperación y alegría de infinita alegría, cada poro de su piel exhalaba esa intensa sensación de un placer sin medida.

Debieron pasar muchas horas, la cuidad se escondía en el manto negro de las noche, la lluvia había cesado, ya nadie transitaba por la estación. Con precaución el policía bachiller se acercó.

- Perdón señor, si desea le regalo el afiche de la modelo, quedó espectacular en esa foto, pero mañana van a cambiar esa publicidad, así que si quiere se lo puede llevar para su casa, pero por favor, aquí usted ya no puede estar, es hora de cerrar, váyase a descansar.

La sirena de la ambulancia recorrió la ciudad de forma rápida, en la vía se observaba el brillante tapiz que dejaba la lluvia sobre el pavimento. Él, amarrado de pies y manos seguía recitando versos y estallando en carcajadas por instantes. La ambulancia atravesó el portón del Hospital psiquiátrico, a lo lejos un perro callejero daba ladridos que eran hondos quejidos

lunes, 28 de junio de 2010

SEGUIR O DESERTAR..HE AHÍ LA CUESTIÓN...




DESERCIÓN ESTUDIANTIL EN LA EDUCACION SUPERIOR EN COLOMBIA.....................

El referente más antiguo que tiene relación con la deserción estudiantil en Colombia, data de 1969, con base en un estudio de un grupo de investigadores auspiciados por la Universidad Nacional de Colombia, que evidenció que éste problema se puede definir y está ligado al hecho de que el número de estudiantes matriculados en la Universidad Nacional no siga la trayectoria normal de su carrera, bien sea por retirarse de ella, o por demorar más tiempo que el previsto en finalizarla, es decir, por repetir cursos.


Los análisis de la deserción estudiantil en la educación superior en Colombia, señalan, que éste es un fenómeno polivalente, donde intervienen factores familiares, individuales propios del sector, económicos y sociales. Desde el ámbito individual, inciden dos variables para el diagnóstico, los cuales tiene que ver con factores asociados a procesos psicológicos y académicos. El factor psicológico involucra entonces, la baja autoestima; la suma de un consumismo cultural, intelectual y social que inciden de forma directa creando una inactividad y pasividad frente a la toma de decisiones personales y frente a lo que les ocurre; los hábitos de estudio; la tolerancia y la persistencia frente a la frustración; las expectativas y los valores personales frente a la academia y a la sociedad; el modelo de estilo cognitivo que es desconocido para ello y aún para los docentes; la baja reflexión y la mentalidad carente de critica; el autoconocimiento, la edad, la tendencia de resistencia a la autoridad, y las expectativas al egresar.

Aunque la literatura al respecto es un tanto escasa, algunos referentes de investigaciones juiciosas dan el marco de comprensión de tema. Jorge Enrique Rodríguez Roa definió cuatro tipos de deserción estudiantil: a) deserción o mortalidad estudiantil absoluta, es el número de estudiantes que por causas académicas u otras causas se retiran de la Universidad; b) deserción o mortalidad estudiantil relativa, como la proporción entre los estudiantes que se retiran y el total de los matriculados; c) deserción académica absoluta, es el número de estudiantes que no pasan el semestre académico siguiente a aquel en el cual están matriculados, ya sea por que se retiraron de la universidad o por que perdieron cursos y no alcanzaron a acumular el total de créditos requeridos para avanzar al siguiente semestre; y d) deserción académica relativa, la relación entre el número de estudiantes que no pasen al semestre académico siguiente, respecto del total de matriculados en cualquier semestre académico.

En la presente década (2004) se llevó a cabo la primera gran medición del fenómeno de la deserción en el sistema de educación superior del país. La realizó el Ministerio de Educación Nacional, que contrató para tal fin al Centro de Estudios de Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Es a la fecha, el más completo estudio sobre abandono universitario en Colombia.

Este seguimiento tuvo la mayor cobertura, tanto en número de estudiantes (2.200.000) como en el de universidades (todas las Instituciones de Educación Superior, IES, en el país) y buscó caracterizar el fenómeno. La metodología permitió medir los principales indicadores de todos los estudiantes matriculados en el nivel de pregrado, desde primer semestre de 1998 hasta el segundo semestre del 2007 en universidades e instituciones tecnológicas y técnicas, tanto públicas como privadas. De ahí en adelante, las cifras se han ido actualizando hasta el primer semestre del 2009 y actualmente se hace seguimiento a más de 2.500.000 estudiantes.


El Estudio arrojó, entre otros resultados, que la deserción en la educación superior en Colombia fluctúa entre el 45 y 50 por ciento. Lo anterior, y teniendo en cuenta que la tasa bruta de matrícula en las IES es del 35,5 por ciento actualmente, quiere decir que de cada 100 colombianos, 35 ingresan a la universidad y de estos, entre 16 y 17 no concluyen sus estudios en este nivel.

Teniendo en cuenta esta valoración, de acuerdo con el estudio, los estudiantes clasificados con Icfes altos presentan la deserción más baja, con un 35 por ciento. En contraste, en los que registraron resultados bajos en el examen de Estado, la tasa de abandono llega al 70 por ciento.

Respecto a la causa económica, el estudio mostró que esta “discrimina” menos que la razón académica. Entonces, por ejemplo, la tasa deserción promedio en una persona con altos ingresos es del 40 por ciento, mientras que esta tasa para un estudiantes de bajos ingresos es del 60 por ciento. Al comparar a un estudiante con altos ingresos y uno con bajos ingresos con un alto Icfes, la diferencia no supera los 5 puntos porcentuales. Igual tendencia se ve si se coteja el perfil de dos personas de origen diferente, pero con un resultado bajo en el examen de Estado.

Por género, las estadísticas muestran que el abandono estudiantil en las universidades afecta principalmente al hombre. De acuerdo con los resultados del estudio, las mujeres tienen menos riesgo de abandonar.

En cuanto a la naturaleza de las instituciones de educación superior, se establece que la deserción es mayor en las instituciones de tipo privado que en las públicas, aunque, en el último tiempo, según lo revela el estudio, los niveles tienden a nivelarse. Indica que es necesario tener en cuenta que la mayor ampliación de cobertura de los últimos 8 años se ha focalizado en el sistema público.

Por áreas del conocimiento, la deserción es superior en las áreas como Ingeniería y Arquitectura. En contraste, el menor abandono estudiantil se registra en ciencias de la salud, debido, en gran medida, a que los estudiantes que estudian carreras, como medicina, tienen un alto examen de Estado. En adición, se encontró que los estudiantes de estas áreas son muy motivados”.

Otra cifra mostró que el momento en el que se presenta mayor deserción es al comienzo de los programas. El 37 por ciento del total de desertores de las instituciones lo hace en el primer semestre y más de la mitad de quienes abandonan se ha ido en los tres primeros semestres. Es sorprendente y se deben prender las alarmas, frente al hecho de que la mayoría de los muchachos se va, no por recursos, sino por falta de capacidad académica, siendo la segunda causa descubierta, la económica y la tercera por factores relacionados con problemas en el ámbito familiar.

domingo, 27 de junio de 2010

EL RINCON DEL CUENTO


PURPURA….
Por Diana Rojas*

Me he acostado durante doce años todas las noches en esta misma cama. Ella adopta la misma posición mientras duerme. Quieta, su respiración pausada. Debe llevar una vida tranquila en el día, cuando no estamos juntos. La imagino sacando a pasear el perro, luego volver y comentar algo con la vecina, subir al apartamento y prepararse una taza de café y sintonizar la radio. Si, definitivamente debe comportarse bien en el día, ya que cuando regreso a casa, ésta está completamente limpia y la comida lista para ser servida. Un mechón de cabello se posa en su rostro, lo retiro cuidadosamente con dos dedos para evitar despertarla. Ella no se ha dado cuenta pero hace más de tres meses que no puedo dormir a su lado. Me levanto todas las noches, su sueño pesado me ayuda a conservar mi intimidad. Camino hasta la sala, me agrada ver el movimiento de las cortinas cuando entra el aire por la ventana. Sirvo un cognac, prendo un cigarrillo y ubico mis pies en el borde de la mesa. Me relajo. No me atrevo a estar mucho tiempo con mis pensamientos, así que apenas termino mi trago enciendo el ordenador y tecleo las ideas atropelladas que salen de mi mente. Me asusta lo que pasa cuando las leo, deseo realizarlas.

Son las 4:30 pm, estoy en la esquina de la calle 71 con novena. Como de costumbre ella se ha retrasado más de quince minutos. Desciende del taxi y me acerco al chofer para pagar la carrera. No me fijo en ella hasta que el taxi se ha ido. Está preciosa. Trae el cabello suelto en ondas desordenadas que caen sobre su pecho y su vestido púrpura se ciñe al cuerpo resaltando su cuidada figura. La tomo de la mano y beso su mejilla. No pronunciamos palabra hasta que comenzamos a caminar. Caminar casi siempre facilita la conversación. Le ofrezco un café pero ella se niega. El objetivo es claro. Insisto, ella sonríe y su gesto me da la aprobación.

Es casi media noche y el taxi ya nos ha dado vueltas por toda la ciudad. Me impacienta el hecho de no encontrar un sitio privado para estar con ella. Veo que sus ojos se apagan lentamente. Siente la misma decepción que yo. Su mirada recrimina la invitación a aceptar el café. Decido que nos deje en la Avenida Circunvalar con Calle 26. Hay poca luz y hace frío. Le coloco mi chaqueta sobre los hombros. Caminamos dos cuadras y comienzo a besarla, ella me responde con pasión. Deslizo mi mano bajo su falda, su piel erizada se amolda a mis caricias y va cediendo poco a poco. Suavemente le doy la vuelta, sin dejar de besarla. Ahora tengo su cuello a mi disposición y sus senos a mi alcance. Se deja llevar. El saco cae de su espalda y termina en el piso. Bajo la cremallera del vestido y la desnudo. No trae ropa interior puesta. Es atrevido hacerlo en la calle pero no veo actividad humana. Así que desabrocho mi pantalón y accedo a ella por la espalda. Sus nalgas golpean mis caderas, muerde mis brazos. Y todo va bien hasta que insiste en que deje a mi esposa. Se mueve con más furia mientras pronuncia ésto. Cree que la pasión mueve mi cabeza. Con voz entrecortada y entre gemidos me pide que lo haga o ella se encargará. Le susurro al oído: “esto me lo contó un amigo, se siente más placer cuando la asfixia acompaña el orgasmo”. Mi mano aprieta su cuello, acerco su cadera hacia mí con fuerza, la muevo con deseo. Su mano toma mi mano para evitar que le haga daño. Pero no puedo impedirlo. Ya es tarde. Hay un deseo irrefrenable de seguir y solo me detengo cuando su cuerpo se desploma y cae al suelo. Aún respira y su rostro está contraído en una mueca de dolor que satisface mucho más mis deseos. Me organizo el traje. Recojo la chaqueta y me la coloco. Solo hasta ese momento me agacho para acompañarla. Trata de sonreírme. Siente al igual que yo que fue una buena experiencia. Lo que no sabe es que para mí no ha terminado. Estira su brazo, intenta tomar su vestido pero lo hago por ella. Su manga enredada en el cabello no deja que acceda a él completamente. Rápidamente la entrelazo en su cuello y sin que ella lo note la ajusto. Termino de una buena vez con su existencia.

Hace tres meses que me siento en el ordenador a escribir estas ideas. Me perturba recordar el crimen y el abandono cruel que hice al cuerpo. Durante este tiempo mi estrategia es clara, mis tácticas bien definidas. Lo haré de nuevo y de la misma manera esta misma noche. La tomaré por la espalda y la haré mía como no lo he hecho estos últimos doce años y terminaré con su pasiva vida mientras me sonríe. Sirvo el último trago y me lo bebo hasta el fondo. Mientras bajo el vaso la veo de pie frente a mí y de la impresión lo suelto. Podría jurar que estaba dormida. Mis manos han empezado a temblar, siento escalofríos en todo el cuerpo y el licor devolverse por la garganta que se cierra al paso del aire. Caigo presurosamente del sillón y noto hasta ese momento que la pijama que ella trae puesta es también de color púrpura.

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Diana Rojas. Graduada en Ciencias Jurídicas de la Universidad Libre de Colombia, Abogado Litigante - Investigadora - Actualmente prepara un libro sobre Programas de los Partidos Políticos en Colombia con el H. Magistrado del Consejo Superior de la Judicatura Pedro Zanabria

viernes, 25 de junio de 2010

TODOS...

Los tristes, los precisos
los virtuosos, los pesados
los astutos, lo solitarios
los doctores, los ebrios
y los de overol
Los de paso firme
los indecisos, los artistas,
las putas y los bacanes,
los estrafalarios, los locos,
los absortos, los yertos,
los caminantes heroicos
perseguidos de la muerte,
los sonrientes danzarines
en la cuerda del dolor,
los hombres y las hembras,
los de aquí y los de allá.
Los de hoy, en su año seis
indagando como se vive
los del ayer, setenta años después
añorando lo que pudo ser.
Todos infinitos, gravitando
en la arena de la ilusión,
en el pincel de mi verso
en la playa de mi devoción

SUR Y NORTE



He visto el sur intenso
náufragos construyendo espacios
desde el fondo de la miseria.
En rondas crepusculares
infantes y adolescentes,
perdidos en lo inmenso de la noche

gravitan la ciudad.
Ebrios de soledad y pegante
se tragan la podredumbre,
jadean y vomitan
mientras el frío inclemente
vierte su manto lacerante.
He visto el norte arrogante
con su opulencia y su ritual
soberbia de champan y cristal
festejando su picardía elemental.
indolente, inhumano y demencial.
He visto el sur intenso
y por enésima vez me resisto
al coctel a la altivez a la muerte

O P I N A N D O.........

INFIDELIDAD...???

















Dos elementos para abordar el tema: la infidelidad como condición cultural y como condición biológica. Creo que en esos dos espacios se cultiva la idea del tema. Por el primer aspecto, el ser humano al modificar la naturaleza y crear una natura artificial, (material y espiritual) para cubrir sus falencias como especie, posibilitó el desarrollo de una dinámica de símbolos culturales, que le permitieron decantar valores de interrelación social. Al tener una mirada fugaz sobre el pasado remoto, podemos observar que la línea de tradición monogámica, fue posterior al sentido poligámico, y que se dió como una evolución a la condición selectiva de especie, pero posiblemente a partir de la mujer y no del hombre.

En las culturas amerindias, en la Sábana de Bogotá, los cronistas de Indias, reseñan la forma como éste aspecto era desconocido para la comunidad Muisca. Un Cacique, podía tener tantas mujeres como lo permitiera su poder económico. Se llegó a comprobar que el Cacique de Funza, tuvo 40 mujeres. Otro aspecto de fondo en este tema, tiene relación con la forma como el Cacique escogía sus mujeres, de las doncellas de la comunidad, pero esencialmente debían no ser vírgenes, pues se consideraba una afrenta al Cacique, llegar a desarrollar una actividad en la cual la mujer no era diestra. Esa labor quedaba en manos de los jóvenes de la tribu.

De tal suerte y de forma simplista, sin mayores estudios que involucren a Sartre, a Soren Kierkegaard, Heidegger o al francés Malraux, a Presocráticos y estos existencialistas, la perspectiva que se vislumbra, nos orienta en el sentido de decir como coloquialmente se dice: “cada día trae su afán”, para señalar que desde al ámbito cultural las sociedades construyen su código valorativo de acuerdo con su espacio y su tiempo histórico.Yo considero que eso de la infidelidad (en el campo cultural) es una dinámica construida por el ser humano, para moldear relaciones interpersonales, y que es cambiante de acuerdo con el tiempo y el espacio histórico determinado.

Ahora desde el ámbito biológico algunos estudios señalan que es una condición natural y particularmente, es más ostensible en el hombre que en la mujer, el hombre es un dador ilimitado en el proceso de creación de vida, la mujer es un organismo receptor, por tanto es selectivo. Yo considero, aceptando esa tesis, que el grado de infidelidad se puede determinar por el género, el hombre busca donde depositar su condición masculina y eso le posibilita la intención infiel de encontrar múltiples órganos receptores (Mujer) y la Mujer en menor frecuencia al desarrollar su capacidad de selectividad para recibir el “soplo de vida”, lo cual no descarta la posibilidad de ser infiel en ese proceso.


Desde el punto de vista filosófico, agrego que la infidelidad, se construye, en la época actual, sobre la base de: 1.- la falta de comunicación asertiva, pues el primer elemento que se debe tener en cuenta es la perspectiva de que el interés de los seres involucrados en la relación suele ser ambivalente, en tanto, expectativas, y proyecciones no son similares o son difusas, prevaleciendo una condición primaria de afecto en uno y o pasional en otro. Al no hacerse clara esta intención, el juego se juega en campos diversos y no hay una comunidad de intereses, que permita desarrollar una construcción asertiva de la relación. 2.- la esquematización de que la bidimensionalidad humana es condición percibida como patrimonio propio o propiedad privada, solo desde la orbita de la vida afectiva, las infidelidades de otro tipo, por ejemplo, religiosas, políticas y un tanto las económicas no causan tanto estrago como las afectivas, en tanto un ser se adueña del otro, como propiedad privada. Para finalizar, algunos datos científicos para darle seriedad al asunto.


Algunos estudio realizados en torno a la infidelidad indican que el 75% de los varones han sido infieles alguna vez en la vida, y el 55% de las mujeres, también. Por supuesto, estos datos revelan que ha habido un incremento en el índice de infidelidad que se presenta en las mujeres jóvenes.

Algunos autores señalan que existen diferentes tipos de infidelidad y que cada una de ellas se lleva a cabo por factores relacionados a la tipología. Por ejemplo:


Infidelidad por expectativa emocional: Se refiere a la dificultad que algunas personas tienen para aceptar que la intimidad implica autoexposición y un cierto grado de dependencia emocional. Cuando se revela la aventura, se convierte en arma de la confrontación.

Infidelidad por adicción sexual: Tiene ocurrencia comom evento derivado de una conducta compulsiva puede ocurrir en cualquier momento de la relación; es más común en hombres que en mujeres y tiene un toque de desafío, cuando se revela la infidelidad, se defienden del miedo, la humillación y el dolor, a través de acusaciones.

Infidelidades accidentales: Inesperadas, no planeadas. No es que ocurran de manera involuntaria, pero hay un cierto grado de inconsciencia, ya que no se tienen muy claras las consecuencias del acto.

Infidelidad como castigo: Se utiliza como un arma en venganza de la otra persona, aunque no siempre implica un castigo por infidelidad, sino por diferentes aspectos que pudieran estar presentes desde el principio de la relación.