LA FUENTE DEL RECUERDO

LA FUENTE DEL RECUERDO

miércoles, 8 de septiembre de 2010

UNA VUELTA AL MUNDO DE LOS LIBROS


POR: GABRIELA BAUTISTA RODRÍGUEZ*

En un lugar lejano vivía la cazadora de libros Gabriela, una pequeña de once años que su mejor pasatiempo era comer los escritos de los libros y alimentarse de sabiduría, según ella, para que su cerebro creciera grande y fuerte. Un día, de repente, se le acabo la comida y averiguando donde la podía conseguir, supo que había una Feria del Libro y que allí se podían comprar miles y miles. Se fue con sus papas y su hermano a la feria y cuando llegó se alegró mucho, pues nunca había ido a una feria del libro. Allí se sorprendió de ver que había libros para los grandes, que nutren el cerebrito pero a veces de malas cosas, para los más jóvenes, que eran los preferidos de Gabriela, para los niños pequeños, y hasta para “dummies”, disque ajedrez para dummies. Gabriela no entendía muy bien ese ajedrez para dummies, ni le llamaban la atención.



La feria era toda llena de alegría. Eran casas gigantes y en ellas había un montón de libros; una casa era del bicentenario, otra de los cómics etc.…. Gabriela emocionada y hambrienta entro a cualquiera y miro los platos deliciosos; vio dos muy sabrosos y los compro, aunque por un momento quiso tener un gran poder y comprar toda la feria.

Caminaron, vieron, se provocaron, y muchas cosas más pero ya se hacía tarde y querían comer libros del restaurante (libros de cocina). Comieron, disfrutaron y siguieron su compra pero una música los desconcentro y los llevo a donde provenía el sonido. !Eran unos rockeros que su alimento se basaba en: música estridente, rock, emoción, y más rock. Los habían hipnotizado con esa música, Gabriela no les puso atención y se quería ir. “Parecen locos, no se les entiende nada solo gritos, y el cantante parece una niña con ese pelo. “Y le tira los piojos a la gente cuando se mueve así”, dijo Nicolás a carcajadas.


!Ya ! por fin se pudieron librar de esa gente y siguieron viendo comida pero ya eran como las seis y ya habían hecho mercado así que tristemente dijeron esta palabra que casi les rompe el corazón “vámonos”. Se despidieron de la feria y salieron satisfechos pues aprendieron muchas cosas, pero tristes porque querían volver y repetir miles de veces el recorrido a la sabiduría.


“Me gusto mucho, parecíamos locos comprando y comprando libros. No me bastaba cuarenta y dos libros en el año, quería seguir leyendo para aprender más, para meterme en el mundo del libro, viendo seres extraños, viviendo el terror y la fantasía, oliendo el fresco olor de las páginas y muchas cosas más que un libro así sea pequeño y corto; cuando nuestra imaginación vuela, pueda tener”


Atentamente: La cazadora de libros.

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Gabriela Bautista Rodríguez, 11 años, estudiante del Colegio Refous, 5o de Primaria, gustos: lectura, música y historietas